Resulta que me gusta mucho más ser cursi que no serlo, en parte porque cuando no lo soy sé que es solo por miedo, miedo a salir herida o peor aún, ser totalmente destruida por una avalancha de amor, como todas esas avalanchas que compusieron hermosas canciones de amor.
Como mi madre dice estoy experimentando, en parte es verdad porque no hago más que probar qué me gusta más o que debo o no hacer. A estas alturas ya sé más o menos lo segundo y creo que el enigma de lo primero lo tengo más o menos claro. Lo segundo no resultó tan difícil, luego de salir con algunos chicos, inclusive contando a los no tan importantes, pude notar como todos apreciaban más a la chica que no parecía loca por ellos, sin embargo todos en el fondo buscaban muestras de afecto, lo cual los llevaba a desesperadamente buscar la apreciación amorosa de la chica que parecía en algún punto darla, pero en el fondo jamás lo haría. Viéndolo así, resultó entonces luego de muchos sujetos de prueba que ni siquiera vale la pena mencionar, un método bastante efectivo ser frívola y mala con los chicos, pues estos terminaban deseando solo más y más, sabiendo en el fondo -y asustados-, que jamás lo lograrían, pero este método termina siendo horriblemente pesado al final también para la chica, pues esta (yo) termina deseando exactamente lo mismo, pero en cambio, para ella es aún peor, pues ella a diferencia del chico no puede siquiera vivir la ilusión de que en el futuro habrán muestras de afecto reales, pues sabe que esto arruinaría totalmente la situación. Al final esta resulta una situación inviable, pues, aunque como chica sabes que tienes el control en absoluto, te das cuenta que no tendrás nada de diversión, es como manejar el auto, es genial al comienzo porque eres la que elige el camino, sabes, pero luego al llegar a la fiesta sabes que no puedes beber y entonces a la vuelta eres la única del grupo que no va cantando, entonces miras a tus amigos borrachos y felices y totalmente embobados, abstraídos de sus realidades al igual que tú en tu primer beso y te preguntas por qué mierda quisiste ser el hombre al volante, pues te has perdido toda la idea de salir de fiesta y escapar un rato de la realidad. Así es como saber qué hay y no que hacer con un chico (o para no perderlo) es medianamente fácil, luego de uno o dos ya lo manejas, la dificultad está como ya dije, en el primer enigma, porque a veces es más difícil aún hacer algo, justo después de saber la respuesta correcta, como cuando te dicen la respuesta en medio de un examen de lenguaje, entonces piensas qué deberías hacer: seguir a tu corazonada o responder justamente lo mismo que tu compañera, la que se sienta delante tuyo con la coleta negra, mantiene buenas calificaciones y "nunca" falla? Bueno, yo una vez le seguí a ella y escribí "obeso" en vez de "gordo" y perdí los únicos puntos de esa prueba por no seguir mi instinto, pude haber tenido un 7.0 en esa prueba, en esa primera prueba de primero básico, pero no lo hice. Quizá de haberlo hecho, habría sido siempre un cerebrito y no tendría tantos problemas este año para entrar a medicina, quien sabe. La cosa es que me gustaría saberlo.
Entonces supongo ahora, que sé cual es mi resultado, o mi respuesta mejor dicho, ya que el resultado saldrá a luz luego de me entregue completamente al cariño de Fernando, de emborracharme junto a los amigos del auto, cantar de vuelta a casa y a la mañana siguiente seguir mi corazonada en el examen de primer grado, todo junto y bizarramente enredado, porque así se supone debería sentirse el amor, no?

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